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Cara limpia cada día con esta rutina sencilla

Disfrutar de una cara limpia y sana puede ser muy sencillo: tan sólo basta con limpiarse el cutis y mantenerlo hidratado. Descúbrelo con esta rutina diaria sencilla.

Imagina por un momento una suave brisa, el calor del sol en tu rostro, y el frescor de la mañana despertando tus sentidos. Ahora, piensa en ese mismo nivel de frescura, pero viviéndolo cada día, cada vez que te mires al espejo. ¡Sí, es posible!

Conseguir una cara limpia y resplandeciente todos los días no tiene que ser un sueño lejano.

Tener una rutina de cuidado facial puede parecer una tarea complicada, llena de productos costosos y pasos incontables, pero en realidad, puede ser tan sencilla como quieres que sea.

Lo más importante es la constancia y la adecuación a las necesidades específicas de tu piel.

En este artículo, te presentaremos una rutina diaria simple pero efectiva, que te permitirá mantener tu rostro limpio, fresco y saludable.

Independientemente de si eres un experto en cuidado de la piel o si estás empezando a sumergirte en el mundo de la belleza, esta rutina será tu guía hacia una piel radiante todos los días. ¡Vamos a descubrirlo juntas!

Rutina diaria para limpiar tu piel

Rutina de limpieza sencilla 

Paso 1 – Desmaquillado y Limpieza

Comenzar y terminar tu día con un rostro limpio es el primer paso para disfrutar de un cutis saludable. Pero ¿qué implica exactamente la limpieza facial?

La limpieza consiste en retirar todas las impurezas que se acumulan en la piel a lo largo del día, tales como polvo, contaminantes, sudor y exceso de sebo.

Para ello, es importante elegir un limpiador que sea suave y efectivo, que limpie sin resecar tu piel

Opta por productos que estén libres de ingredientes agresivos (como sulfatos) y que respeten el pH natural de tu tez. Hay muchas texturas y formatos disponibles, así que te recomendamos que elijas un producto que sea indicado para tu tipo dérmico. 

Estas opciones naturales son muy recomendadas para usar a diario.

Si utilizas maquillaje, es fundamental que incluyas un paso de desmaquillado antes de la limpieza nocturna, o lo que se conoce como doble limpieza, de la que ya te hemos hablado aquí.

Los productos desmaquillantes están especialmente diseñados para disolver el maquillaje, facilitando su retirada. Los aceites desmaquillantes y las aguas micelares son excelentes opciones, capaces de eliminar incluso el maquillaje más resistente sin irritar la dermis.

Asegúrate de limpiar tu rostro con movimientos suaves y circulares, sin apretar ni arrastrar, y no olvides incluir el cuello en tu rutina. Dos veces al día es suficiente

Finalmente, aclara con agua tibia (evita el agua muy caliente, ya que puede resecar la piel) y seca dando suaves toques con una toalla limpia. Ahora, ¡tu piel está lista para el siguiente paso de tu rutina!

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Paso 2 – Tónico

Desmaquillar la piel del rostro

El siguiente aliado en tu rutina diaria es el tónico. Este producto suele ser subestimado, pero en realidad, es un héroe oculto que puede marcar una gran diferencia en el estado de tu rostro.

El tónico tiene varias funciones. Por un lado, ayuda a restablecer el equilibrio natural de tu cutis después de la limpieza, preparándolo para los tratamientos posteriores.

Por otro lado, puede aportar beneficios extra según sus ingredientes, como la hidratación, el control de grasa o la calma.

Existen múltiples tipos de tónicos, así que te recomendamos elegir uno que se adecue a las necesidades de tu rostro.

Para cutis secos, un tónico hidratante puede ser un excelente aliado. Si tu piel es grasa, puedes optar por un tónico astringente que ayude a controlar el sebo. Y si tu tez es sensible, un tónico calmante será tu mejor opción.

Para aplicarlo, simplemente empapa un algodón con el producto y pásalo suavemente por tu rostro y cuello.

Este paso te ayudará a obtener un aspecto más fresco y a que los productos que apliques a continuación se absorban mejor.

Paso 3 – Hidratación

Humectando la piel

Independientemente de si tu rostro tiende a ser graso, seco o una combinación de ambos, la hidratación es un paso que no deberías saltarte. Es esencial para mantener un aspecto saludable y proteger tu piel contra las agresiones externas.

La hidratación aporta agua a las capas superiores del cutis, manteniéndolo suave y flexible. Además, muchos hidratantes también contienen ingredientes que nutren y reparan, proporcionando beneficios adicionales.

Deberías seleccionar tu hidratante según las características de tu dermis.

Los rostros más secos pueden beneficiarse de cremas más ricas, mientras que los más grasos pueden preferir lociones ligeras o geles. Para las pieles mixtas, se puede aplicar una crema más rica en las áreas secas y una ligera en las áreas grasas.

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Para aplicar tu hidratante, toma una pequeña cantidad y distribúyela en tu cara y cuello con movimientos suaves y ascendentes. Hazlo por la mañana y por la noche para obtener mejores resultados. ¡Verás cómo tu rostro te lo agradece!

Paso 4 – Exfoliación Semanal

Exfoliando la piel

Además de la rutina diaria básica que hemos visto, hay un paso que no deberías olvidar y que se debe hacer semanalmente: la exfoliación.

¿Por qué es importante? La exfoliación ayuda a eliminar las células muertas que se acumulan en la superficie de tu rostro, lo que puede dar lugar a un aspecto apagado y a la obstrucción de los poros. Lo contrario a lo que buscamos. 

El exfoliante puede ser físico, con pequeñas partículas que realizan una limpieza mecánica, o químico, que incluye ingredientes como ácidos frutales (AHA) o ácido salicílico (BHA), que disuelven las uniones entre las células muertas.

El tipo de exfoliante que elijas depende de tu tipo de tez y sensibilidad.

Los exfoliantes físicos pueden ser demasiado agresivos para las pieles sensibles, por lo que un exfoliante químico suave puede ser una mejor opción. Si tu tez es grasa o propensa al acné, un exfoliante con BHA puede ayudar a limpiar profundamente los poros.

La exfoliación debe hacerse una o dos veces por semana, dependiendo de tu tez y de cómo reaccione.

Recuerda siempre seguir la exfoliación con una buena hidratación para mantener tu rostro fresco y radiante.

Si tienes problemas de puntos negros, lo mejor es que practiques esta rutina de limpieza profunda.

Paso 5 – Mascarilla Limpiadora Semanal

mascarillas antiarrugas caseras

Aparte de la exfoliación, hay otro ritual semanal que puedes incorporar para mejorar aún más la salud de tu cutis: la mascarilla limpiadora.

Estas mascarillas se encargan de realizar una limpieza profunda, llegando a donde los limpiadores diarios no pueden.

Una mascarilla limpiadora actúa sobre los poros, ayudando a eliminar impurezas, minimizar su apariencia y prevenir la formación de puntos negros y granitos. Son especialmente útiles si tu tez tiende a ser grasa o mixta, aunque existen fórmulas para todo tipo de dermis.

Las mascarillas de arcilla, por ejemplo, son fantásticas para absorber el exceso de grasa y desintoxicar tu cutis.

Aquellas con ingredientes como el carbón activado pueden ayudar a desobstruir los poros, mientras que las mascarillas con enzimas frutales pueden proporcionar una exfoliación suave junto con la limpieza.

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Aplica la mascarilla sobre la piel limpia, evitando el contorno de los ojos y la boca. Deja actuar durante el tiempo especificado en el empaque (generalmente 10-20 minutos), y luego enjuaga con agua tibia.

Aplica tu tónico e hidratante como de costumbre. Recuerda, la constancia es la clave para ver resultados. ¡Tu tez te lo agradecerá!

Paso 6 – Protección Solar

fotoprotector-solar

Finalmente, pero no menos importante, está el paso de la protección solar. De hecho, podría argumentarse que este es el paso más crucial de todos en tu rutina diaria de cuidado facial.

Los rayos ultravioleta del sol son una de las principales causas del envejecimiento prematuro del cutis, como la aparición de arrugas y manchas, y también pueden causar problemas de salud graves, como el cáncer de piel.

Por lo tanto, aplicar protección solar cada día, incluso cuando está nublado o en invierno, es esencial para mantener tu tez saludable y juvenil.

Existen dos tipos principales de protectores solares: los químicos, que absorben los rayos UV, y los físicos, que los reflejan. La elección entre uno y otro depende de tus preferencias personales y de la sensibilidad de tu piel.

Asegúrate de elegir un protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30 y que ofrezca protección de amplio espectro, es decir, que proteja tanto de los rayos UVA (que envejecen) como de los UVB (que queman). Estas son nuestras versiones recomendadas.

Aplícalo generosamente sobre tu rostro y cuello como último paso de tu rutina de cuidado facial por la mañana, justo antes del maquillaje.

No olvides volver a aplicarlo cada dos horas si estás al aire libre, inmediatamente después de nadar o sudar, y siempre después de secarte con una toalla.

Protegerte del sol es una inversión en tu salud futura y en la belleza de tu piel. ¡Haz de la protección solar un hábito diario y tu futuro yo te lo agradecerá!

Consejos Adicionales

Además de los pasos mencionados, aquí te dejamos algunos consejos adicionales que pueden ayudarte a mantener un rostro fresco y limpio todos los días:

  • Hidratación interna: Beber suficiente agua es tan importante para tu cutis como la hidratación externa. Mantén tu cuerpo hidratado para ayudarte a lucir tu mejor aspecto.

  • Dieta saludable: Lo que comes también se refleja en tu exterior. Procura incluir en tu dieta alimentos ricos en antioxidantes, vitamina C y E, y ácidos grasos omega-3.

  • Duerme lo suficiente: Durante el sueño, tu cuerpo y tu dermis se regeneran. Asegúrate de descansar lo suficiente para permitir este proceso de renovación.

  • Evita cualquiera de estos errores comunes que mucha gente comete durante la limpieza.
  • Ejercicio regular: El ejercicio aumenta la circulación sanguínea, lo que puede ayudar a mantener tu cutis sano y radiante.

  • Evita tocar tu rostro: Nuestras manos pueden llevar bacterias y aceites que pueden causar brotes y obstruir los poros. Intenta mantener tus manos alejadas de tu rostro tanto como sea posible.

  • Limpia tus herramientas de maquillaje: Brochas y esponjas pueden acumular bacterias que pueden ser perjudiciales para tu piel. Límpialas regularmente para evitar problemas.

En resumen, mantener un rostro limpio y radiante no tiene por qué ser complicado. Con solo seguir una rutina sencilla y constante de limpieza, tonificación, hidratación, exfoliación y protección solar, puedes lograr grandes cambios en la apariencia y salud de tu piel.

La belleza es un reflejo de tu salud y bienestar interno, así que cuida de tu cuerpo, de tu mente, ¡y de tu piel!

Angela

Técnico Superior en Dietética.

Escrito por

Técnico Superior en Dietética.

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