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Errores que estás cometiendo al lavarte la cara

Aunque lavarse la cara cada día es sencillo, quizá es posible que estés cometiendo algunos errores que, al final, arruinen tu rutina de cuidado de la piel.

Si te has propuesto darle a tu piel los cuidados que se merece, seguramente ya sabes que la limpieza facial es el primer y fundamental paso de cualquier rutina de belleza.

Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar si lo estás haciendo de la forma correcta? Aunque pueda parecer una tarea sencilla, en realidad, hay muchas formas de equivocarse durante la limpieza facial, y algunos de estos errores son más comunes de lo que piensas.

Pero no te preocupes, estás en el lugar correcto para aprender a evitarlos.

En este artículo, te guiaremos a través de algunos de los errores más comunes que se cometen durante el lavado de cara y te daremos consejos sobre cómo hacerlo bien para mantener tu piel sana y radiante. ¡Vamos a descubrirlos!

Errores que cometes al lavarte la cara

Error 1 – No Desmaquillarse Antes de la Limpieza

Uno de los deslices más habituales que cometemos al cuidar nuestro rostro, es omitir el paso del desmaquillado antes de lavarnos la cara.

Es un error pensar que un buen lavado eliminará todo rastro de maquillaje. Sin embargo, muchas fórmulas de maquillaje son resistentes al agua y necesitan de un desmaquillante específico para ser eliminadas por completo.

Si no retiras correctamente el maquillaje, no solo puede quedar residuo en tu piel, sino que también puedes estar frotando partículas de color y otros ingredientes por toda tu cara durante el lavado, lo que puede provocar obstrucción de poros, puntos negros y granos.

Recomendación: Consejos para acabar con el problema de los puntos negros

Para evitar este error, asegúrate de usar un desmaquillante eficaz antes de lavarte la cara.

Los desmaquillantes bifásicos son una excelente opción para eliminar incluso el maquillaje más resistente. Y si usas maquillaje a prueba de agua, un desmaquillante a base de aceite puede ser tu mejor aliado.

Luego, puedes proceder con tu limpiador habitual para retirar cualquier residuo restante.

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Error 2 – Usar Productos No Adecuados para Tu Tipo de Cutis

A veces, la tentación de usar ese limpiador de cara con fantásticas reseñas o el que está de moda en las redes sociales es muy grande, pero puede que no sea el mejor para tu tipo de cutis.

El uso de productos no adecuados puede causar sequedad, exceso de grasa, irritación, e incluso brotes de acné.

Es fundamental que conozcas tu tipo de piel: seca, grasa, mixta, normal o sensible.

Cada uno de ellos tiene necesidades específicas y usar un producto de limpieza adecuado puede hacer una gran diferencia en tu rutina de belleza.

Por ejemplo, si tienes un cutis graso, un limpiador a base de gel que controle la producción de sebo puede ser de gran ayuda.

Por otro lado, si es seco, un limpiador cremoso que aporte hidratación será tu mejor opción. Para un cutis sensible, busca limpiadores suaves y sin fragancias que no irriten tu tez. Estos naturales son la mejor opción

En resumen, asegúrate de seleccionar un producto de limpieza que se adecue a las necesidades de tu cutis.

Consejos útiles al lavarte la cara

Error 3 – Limpiar en Exceso o Muy Poco

Aunque es fundamental mantener nuestro rostro limpio, existe una fina línea entre una limpieza efectiva y la sobre-limpieza.

Si lavas tu cara demasiado, puedes despojar a tu epidermis de sus aceites naturales, provocando sequedad e irritación.

Por el contrario, si no limpias lo suficiente, los residuos de grasa, sudor, polvo y contaminantes pueden acumularse, lo que puede conducir a la obstrucción de los poros y la aparición de imperfecciones.

Si quieres hacer una limpieza profunda, sigue estos pasos.

Entonces, ¿cuál es la frecuencia de limpieza ideal? Generalmente, se recomienda limpiar el rostro dos veces al día: una por la mañana para eliminar el sebo y las células muertas acumuladas durante la noche, y otra por la noche para eliminar el maquillaje, el polvo, la contaminación y otras impurezas del día.

Sin embargo, si notas que tu cutis se siente seco o irritado después de la limpieza, es posible que estés lavando demasiado y podrías intentar reducir la limpieza a una vez al día

Escucha a tu piel, ella te dirá lo que necesita.

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Error 4 – Limpiarte Únicamente con Toallitas

Las toallitas desmaquillantes son increíblemente convenientes, especialmente después de un largo día o durante un viaje. Sin embargo, si te estás limpiando el rostro únicamente con toallitas, podrías estar cometiendo un error.

Aunque las toallitas pueden ser efectivas para eliminar el maquillaje superficial, no son la opción más eficiente para limpiar en profundidad los poros y eliminar toda la grasa, la suciedad y las impurezas.

Además, pueden ser bastante abrasivas, lo que puede causar irritación y rojeces, especialmente en pieles sensibles. También, algunas toallitas contienen alcohol y fragancias que pueden resecar e irritar si se usan todos los días.

Si utilizas toallitas desmaquillantes, lo ideal es que sean solo el primer paso en tu rutina de limpieza. Te hablamos más de ellas en profundidad en este post.

Después de usarlas, sigue con tu limpiador habitual para asegurarte de que tu rostro esté completamente limpio. Y si tienes un cutis sensible, busca toallitas sin fragancias ni alcohol.

errores lavado cara

Error 5 – No Cambiar las Toallas y Fundas de Almohada con Regularidad

Este es un error común que muchos de nosotros cometemos sin darnos cuenta. Las toallas y las fundas de almohada pueden acumular células muertas, aceites naturales, residuos de productos cosméticos y bacterias con el tiempo.

Si no las cambias regularmente, cada vez que tocas tu rostro con la toalla o descansas en la almohada, estarás en contacto con todas estas impurezas, lo que puede causar brotes y obstrucción de poros.

Para mantener a raya las bacterias y las impurezas, se recomienda cambiar las toallas faciales todos los días y las fundas de almohada al menos una vez a la semana.

Para los que tienen tendencia a sufrir brotes o tienen un cutis muy sensible, puede ser útil tener varias fundas de almohada a mano para cambiarlas más a menudo.

Además, intenta usar una toalla solo para tu cara y otra para el cuerpo para evitar la transferencia de productos corporales a tu rostro.

Y por supuesto, asegúrate de que las toallas y las fundas de almohada se laven con un detergente suave y sin fragancia para evitar cualquier irritación posible.

Error 6 – No Aclarar Completamente el Limpiador

Si alguna vez has sentido tu piel algo tirante o con una película pegajosa después de lavarla, es posible que no estés eliminando todo el producto de limpieza.

Dejar residuos de limpiador en tu rostro puede causar sequedad, irritación, y en algunos casos, puede obstruir los poros.

Para garantizar que no dejas residuos de producto, enjuaga con agua tibia (no caliente) durante al menos 20 a 30 segundos.

El agua tibia ayuda a disolver el limpiador y las impurezas sin ser demasiado dura para tu cutis. También, puedes usar un paño suave para ayudarte a eliminar cualquier residuo de limpiador, pero asegúrate de ser delicado para no irritar tu tez.

Recuerda, el objetivo es dejar tu rostro fresco y limpio, no tirante o seco. Si sientes que queda muy seco después de la limpieza, podrías estar usando un producto demasiado fuerte para ti, o no estás enjuagando lo suficiente. 

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limpieza suave

Error 7 – Utilizar Agua Demasiado Fría o Caliente

El agua que usas para lavarte la cara puede tener un impacto mayor en ella de lo que piensas. El uso de agua demasiado caliente puede despojar a tu cutis de sus aceites naturales, causando sequedad e irritación.

Por otro lado, el agua demasiado fría puede no ser efectiva para eliminar completamente los residuos de suciedad y grasa.

La temperatura del agua es importante. Lo ideal es utilizar agua tibia, como te recomendamos en este enlace.

El agua tibia ayuda a abrir los poros para una limpieza más profunda y efectiva, y es menos probable que cause irritación o sequedad. Además, ayuda a activar los ingredientes de tu limpiador, permitiéndoles trabajar más efectivamente.

Después de lavarte con agua tibia, puedes dar un último enjuague con agua más fría (pero no helada) para cerrar los poros y darle a tu piel un aspecto más fresco y firme.

Sin embargo, recuerda siempre ser suave . No cambies bruscamente de agua caliente a agua fría, ya que esto puede causar choque térmico y resultar perjudicial para tu cutis.

Error 8 – No Usar Tónico Después de la Limpieza

Muchas veces, el tónico es el producto olvidado en la rutina de limpieza. Aunque puede parecer innecesario, este producto juega un papel importante y no usarlo es un error bastante común.

El tónico tiene múltiples beneficios:

  • Equilibra el pH de tu piel después de la limpieza
  • Elimina cualquier residuo de suciedad o maquillaje que el limpiador no pudo eliminar
  • Ayuda a cerrar los poros
  • Prepara tu cutis para absorber mejor los productos que se apliquen a continuación, como serums o hidratantes

Usar un tónico adecuado para tu tipo dérmico después de la limpieza puede mejorar significativamente tus problemas.

Por ejemplo, si tienes un cutis graso o propenso a los brotes, un tónico que contenga ácido salicílico o hamamelis puede ser beneficioso para desobstruir los poros. Estas opciones pueden ayudarte a conseguirlo.

Si cutis es seco, un tónico hidratante con ingredientes como el ácido hialurónico o la glicerina puede ser la mejor opción para darle un extra de humedad.

En resumen, no omitas el tónico en tu rutina de cuidado del rostro. Es un complemento esencial para la limpieza y puede ayudarte a mantener tu cara saludable y radiante.

Crema hidratante

Error 9 – Olvidar la Hidratación Después de la Limpieza

La limpieza es solo la primera etapa de una buena rutina de cuidado de la piel. Es un error común pensar que una vez que tu rostro está limpio, ya has terminado.

Pero la realidad es que, sin la hidratación, estás dejando a tu piel vulnerable a la sequedad, a las arrugas prematuras y a un aspecto opaco.

Inmediatamente después de limpiar, cuando tu rostro aún está un poco húmedo, es el mejor momento para aplicar un hidratante.

Este producto no solo aporta hidratación, sino que también ayuda a sellar la humedad en tu piel, evitando que se seque y se deshidrate.

Elegir un hidratante adecuado es tan importante como seleccionar el limpiador correcto.

Para los cutis grasos o propensos a los brotes, una crema ligera, sin aceites o un gel puede ser la mejor opción. Para los secos, una crema rica y nutritiva podría ser más adecuada.

Y si tienes problemas de sensibilidad, busca productos sin fragancias ni irritantes. Un buen ejemplo es esta crema con manzanilla que puedes hacer en casa.

En definitiva, nunca subestimes el poder de una buena hidratación. Es el complemento perfecto para una limpieza eficaz y es esencial para mantener un rostro saludable y radiante.

Y ahí lo tienes, algunos de los errores más comunes que solemos cometer al limpiar nuestra cara. La limpieza facial es una parte esencial del cuidado de nuestro cutis, y hacerlo correctamente puede marcar una gran diferencia en la salud y apariencia de nuestra tez.

Cuida tu piel con delicadeza y cariño, y ella te lo agradecerá con una apariencia radiante y saludable. ¡Feliz limpieza!

Angela

Técnico Superior en Dietética.

Escrito por

Técnico Superior en Dietética.

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